Comentarios, fotos, impresiones y sorpresas que me encuentro en mis paseos por aquí y allá.

lunes, 27 de agosto de 2012

Budapest y el encanto austrohúngaro 2


Estamos en agosto y, aunque las vacaciones de la mayoría ya se van acabando, todavía hay gente que aprovecha estos últimos días del mes (y primeros de septiembre) para hacerse un viajecito. 
La verdad es que el que puede escaparse en septiembre, puede aprovechar un montón de ofertas que touroperadores desesperados sacan a última hora para aprovechar los últimos coletazos de la temporada estival. Así que el consejo es que dejéis para esta fecha vuestras escapadas a destinos exóticos. 
Algunos aprovechan para irse a Turquía (mismamente estos días se anunciaba en rumbo.es un tour de ocho días por 200 y pico euros), otros a Croacia, Eslovenia, etc, etc... Pues bien, yo voy a seguir hablándoos de Budapest, esa ciudad que a mí me encantó en su día y sobre la que prometí continuar descubriendo secretos e historias varias para abrir el apetito de aventuras.

  

Budapest es una ciudad cosmopolita que conserva esa historia viva en sus calles, en sus gentes y en cada rincón de su interesante urbanismo.
La ciudad está dividida en dos partes que antiguamente constituían dos poblaciones distintas. Buda, donde se encuentra el maravilloso castillo desde el que se puede divisar la ciudad, y Pest, la parte más moderna donde se encuentran la mayoría de hoteles, estaciones, y locales de vida nocturna.
Y en el medio de estas dos, claro, el Danubio, majestuoso e inmenso a su paso por las ciudades más nobles de la vieja Europa.


La primera vez que estuve en Budapest era febrero y el Danubio estaba prácticamente congelado, lo que nos dejaba imágenes tan impresionantes como esta.



Los islotes de hielo navegaban a gran velocidad por las aguas de ese río histórico generando una visión hipnótica (y muuuuuy fría) que se rompía cuando los islotes se resquebrajaban contra algunos de los numerosos puentes de la ciudad.


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Ver los cascotes romperse era algo muy relajante.

Con tanto frío, los barquitos que normalmente recorren las aguas del Danubio estaban parados, pero eso no es un problema en Budapest, porque la ciudad está llena de insólitos medios de transporte que nos pueden sorpender en cada esquina:

Extraños velocípedos



Autobuses anfibios que de vez en cuando se meten por el río para continuar con el tour (esto es cierto)


E incluso tanquetas antiaéreas que por suerte estaban inoperativas y bien aparcadas cerca del castillo, no vaya a ser que a alguno le dé por salir a dar un paseo con ellas y sembrar el caos en la ciudad.


Yo intenté ponerla en marcha para ver si derribaba algún zepellín perdido pero no tuve éxito.



También os puedo contar que la mejor manera de visitar la ciudad es quedarse en algún alberque u hotelito céntrico (por ejemplo en el barrio judío) y si sois varios, incluso alquilar uno de los numerosos apartamentos que pueden resultar increíbles y darte la sensación de que vives allí con libertad e independencia.
El último apartamento donde yo me quedé era una pasada.



Era una apartamento bonito, bien situado y en una zona donde abundan los bares de marcha nocturna, aunque la verdadera marcha ocurría en el baño cada vez que accionabamos la kitsh-lavadora rosa que se excitaba sobremanera con eso del centrifugado.


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Pero como os decía, la marcha de la ciudad también merece mención especial, sobre todo la que se desarrolla en la calle Nagimetzö y en el antiguo barrio judío. Lo más destacable son los bares ruinosos que se crearon a partir de auténticos edificios en ruinas pero que en su interior guardan enormes locales con multitud de salas y una decoración ecléctica y creativa que no tiene desperdicio. 



Los que a mí más me gustaron fueron Szimpla Kermotzi e Instant. Aquí podéis ver más fotos en la página web de uno de ellos:

  
También desde la zona del barrio judío se pueden visitar a pie muchos de los famosos monumentos de la ciudad. Sus iglesias, museos, la ópera y la gran Sinagoga.



También la historia del judaísmo en Budapest es muy interesante. Y para meterme un poco en ambiente me disfracé de levita para adentrarme en los secretos de esta espectácular sinagoga.

En tiempos de la segunda guerra mundial, Budapest contaba con un enorme gueto donde la población judía se vio sometida a auténticas barbaridades. Como recuerdo de todo aquello queda en la sinagoga un siniestro cementerio en el mismísimo jardín del edificio y un momumento consistente en un árbol en el que cada hoja representa el nombre de una persona. La verdad es que el árbol es muy bonito.



Otras curiosas reliquias que se pueden ver relativas a esta época son las siguientes:


Sí, sí, este es como el del Niño del Pijama de Rayas, pero ni es de niño ni es pijama. Da un poco de yuyu.

En fin, volviendo a la parte más amable de la ciudad, puedo decir que otro de los edificios más pintorescos e interesantes es el Mercado Central. 


Un lugar donde se puede ir a comprar como cualquier lugareño, pero que además representa ya uno de los puntos calientes del turismo en Budapest, ya que en su interior numerosos puestos de comida tradicional a buen precio se llenan de visitantes con ganas de llenar la barriga con salchichas, chukruts, y mil y una delicias más.


Y si nos sigue dando el hambre o queremos hacer una paradita a la hora de la merienda, nos podemos parar a picar algo, porque la comida húngara es muy sabrosa y tiene algunas sorpresas de carácter dulce como el famoso Kürtöskalács (o como decía mi amigo Francisco "Kurtcobains") que es una cosa enrollada y muuuy golosa, mmmmmm.


Y aquí se los puede ver tostándose en el horno.

Pero lo mejor de la ciudad, además de los balnearios que dejaré para el final y de las preciosas cafeterías para todos los gustos, son los mil y un rincones bonitos por los que perderse y descubrir preciosas instantáneas de esas que se te quedan grabadas para siempre por bonitas o por curiosas.




Algunos de estos rincones, más que bonitos eran desconcertantes, como el increíble edificio sin ventanas ¿?


Vaya cantidad de ladrillos, ¿verdad?

Bueno, y a lo que íbamos. Una de las atracciones más gratificantes de Budapest, y que al fin y al cabo es lo que más me llama a la hora de volver, son los balnearios. Lugares de ensueño en los que pasarte las tarde tanto en invierno como en verano sintiendo cómo las aguas termales y medicinales te miman cada poro de tu piel.


Hay varios balnearios en Budapest y en Hungría en general. Es una afición que goza de gran tradición entre el pueblo húngaro. Los más famosos de la ciudad son Széchenyi y Gellért, ambos increíbles. Se paga un precio que ronda los 15 euros y que te da acceso a sus múltiples piscinas y bañeras con distintos tipos de agua a varias temperaturas y ahí te puedes quedar hasta que te quedes todo arrugao.


En invierno es una pasada poder disfrutar del contraste entre los -15 grados de la calle y los 38 del agua. Cuesta un poco el paseillo del vestuario a la piscina, je je. Pero cuando le coges el tranquillo puedes hacer cosas como estas.


Y luego en verano es casi mejor porque es como una gran piscina pública donde te puedes pasar toda la tarde al sol.
Y tras el baño, te puedes tomar un zumo de naranja en una de las máquinas expendedoras, y, hala, ya te has quedado revitalizado.


Bueno, pues de momento ahí queda eso. Ya sabéis que Budapest os espera. Besos y a disfrutarlo.




sábado, 11 de agosto de 2012

Volver: vida después de Rumanía


Hola, amiguetes:

Hace mucho, muchísimo que no comparto mis aventuras con vosotros, lo sé, y es que en los últimos meses he tenido demasiadas noticias y muchas cosas que hacer que no me han dejado tiempo para asimilar todo lo que he experimentado.
Básicamente, la causa de tanta algarabía ha sido que, muy a mi pesar, he tenido que abandonar ese maravilloso país que es Rumanía.

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Los recortes de Mariano ManosTijeras a las órdenes directas de los mercados internacionales se cargaron los programas de lectorados de español en universidades extranjeras, y como resultado, yo y otros cuantos incautos, tuvimos que abandonar nuestros puestos de trabajo pasando a formar parte de esa siniestra colección de parados de la que le gusta presumir al actual gobierno de Españistán.
 
Eso significa que, en un momento dado, tuve que plantearme decir adiós a los Cárpatos, a las ricas pizzas rumanas, a los perretes, a la nieve, a los bailes tradicionales, a Drácula, a los castillos, al Mar Negro, a las iglesias ortodoxas, a los carros de los gitanos y a sus impresionantes mansiones, y a muchas muchas vivencias inigualables y gente que fui conociendo en el camino.
Es una etapa más en el camino, pero una muy intensa e inigualable que no olvidaré jamás.
Pero el camino sigue, y Edgar, ese eterno paseante, no se cansará de seguir buscando parajes e historias poco corrientes para compartirlas con todos sus amigos y seguidores.
De momento adelanto que en los próximos meses habrá más viajes y nuevos destinos, así que preparaos para conocer mundo a través de vuestro blog preferido.

También tendré que recuperar el tiempo perdido y contaros algunas de las cosas más interesantes que vi durante este largo lapsus.
Y como homenaje a esa Rumania querida de la que me acuerdo ahora que estoy en España, os dejo con una colección de momentos típicos típicos:

 Una perrilla que no se acaba de creer del todo que me voy de Craiova.


Una "humilde" casa gitana en Hunedoara. (Me hubiera gustado verla por dentro también).


Hermosa iglesia de tradición rusa al norte de Constanza, en Sarichiol.

Aquí se puede ver la cúpula de la iglesia:


Y esta la ceremonia que hacían las feligresas al entrar:


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Claro, tampoco voy a olvidar los majares de la buena comida rumana, como esta copa de helado que me comí a principios del verano, ¡mmmmmmm!


En fin, que los últimos días allí fueron una maravilla. También tuve tiempo de ir al mar, en Constanza, donde me relajé en los bares, las playas y los restaurantes y donde no se dejaba de escuchar el éxito del verano: Vara nu dorm (En verano no duermo)

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El amor por ese bonito país era mutuo. El último día de estar allí todos los habitantes de Craiova se reunieron en la plaza principal de Mihai Viteazu para despedirne en multitud; no cabía ni una mosca.


Bueeeeeno, vaaaale. La verdad es que esta gente no se apelotonaba para decirme adiós a mí, sino para ver a los artistas que tocaron en Craiova en el día de los Romanian music awards, es decir, los premios musicales de Rumanía con los artistas más populares del momento. Y es que Craiova se mueve. Ese día lo pasamos muy bien entre la multitud y será otro de los grandes recuerdos que atesoraré para el futuro.

Los que sí que me dijeron adiós fueron mis inolvidables perrillos, a su manera claro, y es que otro de los recuerdos bonitos de la partida fueron esos simpáticos animalillos moviendo su colita con las primeras luces de la mañana y pensando que quizás volvería un rato más tarde como de costumbre. Pero claro, esos animalillos no podían distinguir que, esta vez, el coche se iba cargado hasta los topes de maletas, cajas y objetos varios para cruzarse Europa en un viaje de vuelta, mientras su querido amigo humano los miraba con cariño desde el retrovisor del coche esperando que la vida les tratara bien.


Al fin y al cabo, la vida misma es un viaje solo de ida, ¿no?

Y mientras siga viajando, seguiré informando.
Estad atentos a próximas entradas y muchos besos para todos.







sábado, 21 de abril de 2012

Inventos del mundo: papeleras con formas raras

Hola, amiguetes:
Hoy quiero hacer una breve entrada para hablaros de otro de los inventos del mundo que me he encontrado por mis viajes.
En este caso se trata, más que de un invento, de una adaptación de dos inventos. Y es que, alguna mente privilegiada con grandes dotes para la atracción turística ha creado un diseño novedoso e ingenioso que combina lo más práctico del clásico cubo de basura con lo más históricamente innovador de la época medieval.
Como veis, los acabados remachados en auténtico hierro forjado de la época nos remiten a tiempos de batallas y galeones, pero ahora, combinado con una buena bolsa de basura, se recicla y reutiliza para que tú sigas reciclando también tus desperdicios.

Otra cosa que tiene este gran invento es que, con ese aspecto amenazador que tiene, uno se lo piensa dos veces antes de tirar las cosas al suelo, ya que siempre nos queda la duda de si ante tal fechoría no nos lanzará en venganza un perdigonazo de pieles de plátano, raspas de sardina y huesos de ciruela en toda la cara, por guarros.

Bueno, un aplauso por la papelera cañón.

El otro gran ejemplo dentro de esta curiosa colección de híbridos del diseño industrial del medievo es la almenerera (mezcla de almena y papelera, evidentemente).

Este diseño, que también nos recuerda a aquel famoso tubo por el que caía la basura en anteriores inventos el mundo, nos evoca ahora más a las comodidades del castillo (aunque en el siglo X no sé yo si los castillos serían muy cómodos). Quizás este fue el primer tubo comebasura de la historia de Rumania estrenado por monarcas y aplaudido en referendum popular por la corte.
En cualquier caso, estas torres también se llenan de inmundicia con mucho gusto y alegran el paisaje de la Cetatea de Rasnov (una forteza medieval  muy bonita), cerca de Brasov. La cetatea es un bonito monumento que, con estos detalles, hace que la visita sea completita.
Pues eso, un beso a todos y a tirar las cosas a la papelera, tenga la forma que tenga.
Por cierto, si tenéis fotos de papeleras curiosas ya sabéis que nos pueden servir también para Inventos del mundo.


sábado, 14 de abril de 2012

¡Paste Fericit! Ha llegado la Pascua a Rumania.



Hola a tod@s.

Esta semana Rumania ha estado muy revolucionada porque estamos entrando de lleno en la época de la Pascua. La Pascua ortodoxa, distinta de la cristiana en tiempo y en ritos se caracteriza por extraños eventos que empiezan a tener lugar en la ciudad.

Sin ir más lejos estos días unos curiosos personajes empezaron a poblar las plazas de la ciudad de Craiova.


Estos curiosos seres de grandes orejas y largos dientes pululaban por las calles mientras buscaban huevos por todos los rincones. La gente, ajena a lo extraño de tan singular situación seguía haciendo su vida normal sin sospechar que la acechaban esos sospechosos conejos.



Creo que la verdadera razón de la presencia de los conejos gigantes era porque protegían a sus crías más pequeñas que en ese momento estaban siendo vendidas en la plaza mayor.



Y por si a alguien no le bastaba un conejo como mascota también se podía elegir un carnero.


El caso es que cuando mi preocupación por los conejos gigantes ya empezaba a ser obsesiva me di cuenta de que todo se debía la Pascua. Las calles se poblaban de bonitas decoraciones con huevos, conejos, colores y puestecillos de mercado que daban aún más vida a una ciudad ya de por sí engalanada con los árboles floridos de la primavera.





Esta última es de Bucarest donde también se podía observar la preocupación por el ornamento huevil.

Las costumbres de la Pascua ortodoxa son un poco distintas de las nuestras.

El jueves antes de la Resurrección se acostumbra pintar los huevos de diferentes colores. 
La mayoría de la gente pinta los huevos de rojo porque, según la religión, los huevos rojos representan el símbolo de la sangre de Cristo y de Su Resurrección. 
 
En los supermercados, si no tienes ganas de ponerte a pintar, ya te venden los huevos pintaditos y listos para comer.
 
 
En otras partes del país los huevos se pintan con modeles y dibujos más elaborados.  Los adornos de los huevos pueden ser símbolos religiosos o naturales, animales, flores etc... 
Además, los huevos, junto con otras comidas como los panes o algunos pasteles típicos se llevan a la iglesia y se bendicen para que después puedan ser comidos con gran regocijo.

Aquí tengo que hacer un alto en el camino y comentar que, para quien no lo sepa, existe en la localidad asturiana de Pola de Siero una gran tradición de pintar huevos por estas fechas también. Es tal la afición que se ha convertido en fiesta de interés turístico nacional. Sí, amigos, estoy hablando ni más de menos que de la Fiesta de los Güevos Pintos.


Para el que no la conozca y no haya estado, lo recomiendo como una bonita manera de ver interesantes diseños hueviles y admirar el arte de Asturias. La verdad es que algunos diseños están super currados, como este de los asturianinos con su montera picona.


Pero bueno, volviendo a Rumania, también es curiosa la costumbre del ayuno (o "post") que algunas personas llevan más a rajatabla que otras y que consiste mayormente en no consumir carne, ni leche, ni huevos, ni productos animales, además de no tener malos vicios. Es tan curiosamente aceptado que incluso lugares cono el Kentucky Fried Chicken (KFC) tiene menús y hamburguesas veganas, es decir de "post".


Por último, y siguiendo con las curiosas tradiciones del la Pascua ortodoxa, el  sábado por la noche, todos los cristianos van a la iglesia con una vela y escuchan la misa. A medianoche el sacerdote sale de la iglesia con una vela encendida y la gente enciende sus velas con las de las personas de al lado. Al final, cada uno se va a su casa donde la mesa esta preparada y chocan los huevos para romper la cáscara. 
El deseo Feliz Semana Santa en rumano es “Paşte fericit” y durante estos días los rumanos (y los españoles rumanizados como yo) se saludan diciendo “Hristos a Înviat!” (¡Cristo ha resucitado!) y responden con “Adevărat a Înviat” (¡Verdad que ha resucitado!)

Y como hoy es sábado y es el día de la Pascua en cuestión. Os deseo a todos muy felices fiestas y que disfrutéis comiendo y riendo con familia y amigos.

¡Paste fericit!